Dolor cervical y cambios en el control motor | OsteoSalud CMB

Katherinne Ojeda Muñoz
Kinesióloga – Instructora pilates y ejercicios hipopresivos

 

¿Qué es el Control Motor?

El control sensoriomotriz es definido como toda integración sensorial, motora y central, con componentes involucrados en la mantención de la estabilidad articular (Riemann and Lephart, 2002) y en una postura estable dependerá de información aferente de los sistemas vestibular, visual y propioceptivo, que converge en multiples áreas del SNC. (Treleaven, 2007), por lo que nos permitirá movernos e integrar los reflejos posturales de una manera armoniosa y apropiada con el ambiente que nos rodea.

El dolor de cuello es un problema de salud muy extendido y común en nuestra sociedad, afectando a más del 70% de la población en algún momento de sus vidas, hasta el punto de que más de la mitad experimentarán recurrencias en su dolor entre los 1-5 años posteriores.

En situaciones normales la estabilidad cervical depende en un 80 % de la musculatura, y su correcta coordinación y equilibrio producirán movimientos fisiológicos que no provoquen dolor ni sobrecarguen estructuras. El dolor y los problemas cervicales, en muchas ocasiones, se derivan de una mala postura cervical, es decir, si mantenemos una mala postura de nuestra cabeza, cuello y espalda, podemos estar contribuyendo a que se carguen en exceso los músculos y ligamentos ocasionando dolor y problemas de cervicales.

 

Muchos estudios han mostrado los efectos del dolor cervical sobre la musculatura y el control motor, hablando de importantes cambios en su comportamiento como una prolongación en la activación muscular tras la contracción voluntaria, pérdida de la especificidad espacial, cambios en la pre-activación de los músculos dentro de patrones motores y, quizás la que más nos importa, dicho dolor estará asociado con una ineficacia en la actividad de los músculos flexores profundos de cuello, lo cual llevará a un aumento del trabajo de los músculos estabilizadores globales cervicales y de la cintura escapular, alteración en el control motor cráneo-cervico-mandibular y alteración en el rango de movimiento.

Los estudios clínicos sobre población con dolor cervical han mostrado un dato que se repite de forma consistente, y es que, ante dolor cervical, los músculos flexores profundos pierden eficacia para incrementar progresivamente y mantener su activación, aumentando por el contrario el nivel de activación la de la musculatura superficial, sobre todo del músculo esternocleidomastoideo.

Algo parecido ocurre con la musculatura extensora profunda craneocervical. De tal forma que , tras un episodio de dolor cervical el sistema nervioso toma una serie de estrategias en relación al control motor de la zona , que una vez finalizado el episodio de dolor, pueden desaparecer espontáneamente,  restaurándose la normalidad, o no.

En los casos en los que ese equilibrio del control motor no se restaure de manera espontánea, cosa que ocurre con frecuencia, nuestra región cervical será desde entonces más propensa a tener problemas y sufrir recaídas.

La postura más habitual que provoca problemas cervicales es mantener la cabeza por delante de los hombros, sobre todo si además la agachamos ligeramente. Normalmente esta postura de la cabeza suele ir acompañada por un arqueamiento de la espalda, algo que también es incorrecto. Se ha demostrado que esta postura carga un peso extra en el cuello que puede provocar dolor y problemas cervicales, generando una debilidad en los músculos estabilizadores de cuello que es lo que finalmente producirá fatiga muscular debido a esta carga mantenida. (Moffet & McLean, 2006). La postura adecuada sería mantener la espalda y el cuello erguidos, teniendo cabeza, cuello y espalda en la misma línea vertical.

Numerosos estudios han demostrado la influencia del control motor de la musculatura cervical profunda en relación con el dolor cervical y con el número de recaídas, quedando demostrado que un control motor correcto del segmento disminuye el dolor cervical y ayuda a evitar o a distanciar las recaídas.

Por ello dentro de un programa de tratamiento de fisioterapia se debería incluir siempre una exploración de posibles déficits motores y su reentrenamiento en caso de que persistan tras erradicar las fuentes de dolor.

Si has mantenido una mala postura durante muchos años, es posible que sufras de rectificación cervical, es decir, que la curvatura de tu cuello haya desaparecido parcial o totalmente, dando lugar a dolor de cuello y hombros, e incluso produciendo vértigos o mareos. La rectificación cervical también puede aparecer por otras razones, como lesiones o incluso por herencia genética.

Para conocer el estado de tu cuello puedes realizar un sencillo test. Colócate erguido con la espalda, los hombros y los glúteos sobre la pared. Ahora apoya la nuca sobre ella también, mirando al frente, y mantén la posición. Cuanto más te cueste mantener esta posición, o más incómoda te parezca, peor será la salud de tu cuello. Esto podría significar que efectivamente sufres de rectificación cervical.

Si crees que padeces rectificación cervical te recomendamos acudir al médico para que evalúe tu situación. Además, revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorios señalan que puedes realizar una serie de ejercicios terapéuticos y estiramientos, siendo lo más útil para el manejo del dolor, mejorar tu postura cervical y fortalecer los músculos de tu cuello.

La reeducación postural con pilates ha demostrado mejorar los índices de dolor y presencia de cefaleas (Moffet & McLean, 2006). Como así también se ha demostrado mejoras en la presencia de hipercifosis tras un programa de rehabilitación de 6 semanas de duración, como consecuencia de esto se podría esperar cambios en la actividad de los músculos erectores espinales lumbares y cervicales (Wang et al. 1989).

Es clara la importancia de mantener una columna vertebral sana, ágil y lo más relajada posible, lejos de las tensiones que una vida excesivamente estresada nos impone. Ser consciente de nuestra columna vertebral nos acercará a la posibilidad de responder con eficacia delante de pequeños problemas que nos pueda afectar. Movilizarla, distenderla, elastificarla, nos asegurara la conservación de nuestras capacidades juveniles y nos ayudara a preservar nuestra salud física y psíquica.